miércoles, 23 de octubre de 2013

A”ventura” del Lobo y los “maestros sustitutos”




*Alex Darío Rivera M.
Por aquello de la mera curiosidad, después de leer un artículo del poeta Oscar Amaya Armijo, pensé en los “razonamientos” que pudieron haber lindado en las mentes luminosas de los perínclitos hondureños que aprobaron la asignación de “maestros sustitutos” para cubrir “las vacantes” dejadas por los docentes en su afán de buscar el respeto a la educación pública, a sus derechos, a sus recursos y a sus conquistas. Consulté los sinónimos de la palabra “Sustituto” (Suplente, Interino, Transeúnte, Sucedáneo, Substituto, Transitorio y Accidental, entre otras) a fin de pretender encontrar elementos de interpretación sobre el concepto de la medida oficial, desde luego, sin caer a un mero juego semántico. Ya el concepto de esa disposición, devela la dimensión que los “politiqueros” asignan a ese derecho fundamental de la educación de los pueblos. Tema que por su trascendencia, no se puede dejar en manos de “sustitutos”. El “común” del pueblo lo entiende, por ello los padres y madres de familia se solidarizan con la lucha magisterial, consideran que sus intereses están representados en esas mismas demandas. Si bien es cierto, en la lógica capitalista abunda y se prolifera una permanente masa de desocupados (trabajan como sea y en lo que sea), seres que únicamente ofrecen su mano de obra barata en la economía y son percibidos en este sistema como objetos desechables, reemplazables, descartables, igual que un envase de gaseosa vacío; considero que el sistema educativo público -por ofertar un derecho elemental-, éticamente, no debe valorar al ser humano desde esa óptica, puesto que la educación es un derecho, no una mercancía, menos debiese ser la visión de aquellos nombrados para ser los “responsables” de orientarlo y velar por su cumplimiento. El derecho de los docentes no debe ser soslayado con la demagogia de asegurar el derecho de la niñez y, mucho menos a la inversa, ambas, son obligaciones del Estado. Pero más allá de eso, un educador verdadero, formado y con vocación para ello, amparado en términos de un “Estado de derecho”, no puede “sustituirse” por mero antojo de los “políticos” que han convertido el sistema educativo en el espacio más grande de empleo a sus activistas y pega afiches. O acaso, considera Usted qué: ¿Puede ser “sustituido” un docente, únicamente por defender un sistema educativo público amparado por la Constitución de la República (violentada un sinnúmero de veces)? ¿Puede ser “sustituido” un docente, por exigir el pago de más de cinco mil millones de Lempiras sustraídos al INPREMAH, institución que “resguarda” el aporte mensual de ellos para garantizarse una jubilación segura y una vejez –más o menos- digna? Dinero usurpado por los gobernantes en los que ha caído el país después del golpe de Estado del 2009, deuda que el actual gobierno se comprometió pagar desde el año anterior, sin cumplimiento real. ¿Puede ser “sustituido” un docente, por reclamar el pago salarial de cerca de cinco mil maestros que laboraron durante el año anterior, con familias que sustentar y compromisos por cumplir con bancos y pulperías y, que el gobierno no les ha saldado? ¿Puede ser “sustituido” un docente, por oponerse a las políticas neoliberales promovidas por los monstruos de FMI y BM de privatizar el sistema educativo nacional, lo que significaría menos pobres a la escuela y la posibilidad de que se proliferen las empresas privadas educativas, donde el niño o la niña, no son vistos como educandos, sino como clientes? ¿Puede ser “sustituido” un docente, por ofrecer resistencia en contra de la propuesta de los supuestos “Padres de la Patria” de municipalizar el sistema educativo, en un claro intento de sacudir su responsabilidad histórica y depositarla en manos de alcaldes municipales –muchos de ellos- fanáticos de su partido político e ignorantes de lo básico de un proceso de enseñanza-aprendizaje, currículo, administración educativa, administración financiera, metodologías, monitoreo, supervisión y evaluación educativa, entre otros más. ¿Puede ser “sustituido” un docente, por defender su más emblemático logro en la búsqueda de dignificar el ejercicio de su profesión como lo es su Estatuto?  ¿Puede ser “sustituido” un docente, por demandar mejor disponibilidad de espacios educativos con las condiciones psicopedagógicas necesarias para favorecer los procesos educativos?  ¿Puede ser “sustituido” un docente, por solicitar se limpie de burócratas asignados por politiqueros y recomendados de dirigentes magisteriales corruptos que han evitado el ideal funcionamiento y eficiente administración de los sacrificios magisteriales “resguardados” en el INPREMAH? ¿Puede ser “sustituido” un docente, por desaprobar que algunos diputados, alcaldes municipales y ministros -en contubernio con otros dirigentes magisteriales- violenten los procedimientos estipulados en el Estatuto del Docente para aspirar a la digna labor de educar? ¿Puede ser “sustituido” un docente, por defender la memoria de más de una veintena de educadores que desde el 28 de junio del 2009 hasta la fecha han sido asesinados por las fuerzas represivas del Estado? ¿Puede ser “sustituido” un docente, por buscar en la calle el único espacio para hacer valer su voz ante la injusticia y a cambio recibir tortura, gases, dolor y hasta la amenaza de muerte? Si la respuesta a alguna de las interrogantes anteriores por parte de los funcionarios de este gobierno, dicho sea de paso, carente de legitimidad y compromiso social,  fuese afirmativa, entonces no cabe el menor ápice de duda, se debe continuar demandando el cumplimiento de derechos en la calle y, a quienes debiese imponérseles la “ley” de “sustitución” de sus cargos, es justamente a ellos, por no respetar la voluntad y los derechos del pueblo, mismo que en sus gastados discursos, de manera farsante, se ufanan en representar.
*Catedrático y escritor. Email: alexdesantabarbara@yahoo.com

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