miércoles, 23 de octubre de 2013

José María Tobías Rosa - Ejemplar vida y obra soslayada en el anacrónico hoy



* Alex Darío Rivera M.

No tanto de manera romántica, sino como un imperativo reconocimiento a un ser humano extraordinario que nació y habitó estas tierras santabarbarenses, he decidido compartir este breve resumen de la vida y obra de un hondureño adelantado a su tiempo, educador incansable, soñador de utopías, intelectual influenciado por un profundo amor patrio y con sentimientos enraizados en las fuertes tradiciones de su pueblo, una persona que su trascendental importancia aún no ha sido dimensionada en este hoy que no escruta el ayer, ni visualiza el mañana.

En el pequeño poblado de Ilama, un 2 de Julio de 1874 nace José María Tobías Rosa producto del matrimonio de don Leandro Rosa y doña Rosario Bueso de Rosa (originaria de la ciudad de Comayagua). El joven Rosa, realiza sus primeros estudios fundamentales en su casa, teniendo como maestras de primeras letras a sus hermanas: Adela, Patrocinia y Mercedes Rosa. En el año 1885, inicia sus estudios preparatorios en el Colegio Nacional de Santa Bárbara, donde se gradúo de Bachiller en Ciencias y Letras el 15 de Enero de 1893. Siendo alumno en el mencionado colegio, allá por 1888, instituyó en Santa Bárbara un diminuto periódico llamado “El Ensayo”, donde plasmaba sus ideales unionistas.

En Diciembre de 1893, el joven Rosa se dirigió a la ciudad de Guatemala con el propósito de estudiar medicina. A causa de enfermarse gravemente, no pudo culminar tan anhelada profesión, optando por matricularse en la escuela de comercio dirigida – en aquel entonces- por el pedagogo mexicano don Sostenes Esponda. En este lugar se evaluó por suficiencia, en diciembre de 1894, acreditándolo como Perito Mercantil y Tenedor de Libros, título que le fue conferido el 19 de diciembre de ese año. En Guatemala laboró como profesor de cuarto grado elemental del hospicio nacional. Posteriormente trabajó en el Juzgado Cuarto de Primera Instancia, bajo las órdenes de los Licenciados: José María Saravia y Francisco Quinteros Andrinos. Fue uno de los iniciadores de la Sociedad Científico - Literaria, llamada “Ecos del Siglo”, en la que sirvió como Vicepresidente, acompañado por don Julio Cordero en la Presidencia de dicha asociación. Entre los años 1894 y 1895, José María colaboró con sus artículos para los periódicos “El ferrocarril” y “El Mensajero de Centro América”, utilizando diversos seudónimos. Don José María Reina Barrios, Presidente General de la República lo nombró para desempeñar un importante cargo en el ramo de Hacienda, cargo que no pudo cumplir por regresar a su patria a causa de su ya mencionado padecimiento.

Al regresar a Honduras, el Presidente General de la República de Honduras el Dr. Policarpo Bonilla, le propuso la Administración de Rentas de San Pedro Sula, misma que también rehusó para atender a su padre que se encontraba gravemente enfermo.

Su enorme composición poética fue publicada en diversos periódicos, tales como: La Verdad, El Diario de Honduras, El Eco del Comité Diocesano, La Propaganda, La Luz, El Nuevo Tiempo, Minerva, El Copaneco, El Comercio, El Esfuerzo, El Nacional, Los Sucesos y muchos mas. También colaboró con diversos periódicos de otros países centroamericanos, entre ellos mencionamos: El Pueblo Libre, El Relator Salvadoreño, El Católico, El Mensajero del Divino Corazón, El Ateneo de El Salvador y La Reforma (también de El Salvador ), a la vez, lo hacía en La Época y La Información de Costa Rica, La Época de Colombia y El Cronista de Guatemala.

Allá por 1900, publicaba una revista de 40 páginas, en la cual abordaba temática de tipo religioso, a la cual llamó “La Propaganda Católica”, esta publicación le hizo acreedor al reconocimiento de la Revista Iberoamericana de Ciencias Eclesiásticas ubicada en Madrid, España, la que reprodujo varias de sus poesías. En ese mismo año (1900), publica el libro Artículos y Poesías.

En 1904, fue elegido diputado suplente a la Asamblea Nacional Constituyente reunida ese año en Tegucigalpa. En 1910, funda otro periódico en su taller tipográfico (primera y única imprenta que llegó a Ilama) que había comprado en Estados Unidos en la casa Kelsey Pres & Co., esta imprenta funcionó en su casa de habitación contiguo a su establecimiento comercial “American Store”, a dicho periódico lo llamó “La Ofrenda Infantil”. Con el tiempo dirigió y redactó los periódicos El Ideal y El Progreso (este último en la ciudad de Santa Bárbara). Fue en ese mismo año (1910) que gana un concurso literario convocado por la casa Richards de New York, con el valor del premio compra la imprenta mencionada anteriormente. En 1921, realiza un viaje a la capital salvadoreña y al día siguiente de su llegada, el Monseñor Belloso y Sánchez le otorga dirigir el prestigiado diario La Palabra, en el que trabajó por varios meses. Fue nombrado por el Presidente de Honduras Francisco Bertrand, Administrador de Rentas del departamento de Santa Bárbara, cargo que ocupó hasta el mes de febrero de 1916. En el periodo presidencial del Dr. Miguel Paz Barahona, éste le ofreció en varias ocasiones al señor Rosa para que aceptara la Subsecretaria de Educación o cualquier empleo que él eligiese, don José María siempre contestaba: ¡Quiero vivir libre… en mi hogar! De la misma manera se lo dijo al propio Presidente Paz Barahona cuando pasó en 1928 por Ilama, en visita presidencial a este departamento. 

En 1919, publica en los Talleres de la Tipografía Nacional de Tegucigalpa, dos pequeños libros titulados “Flora y Fauna Santabarbarense”  y  “La Honradez Ante La Infamia” (Esta última de porte dramático). Dedicado con acierto a la poesía dramática, publicó piezas en verso, entre las que mencionamos: La honradez ante la infamia, El demonio del alcohol, El drama sangriento o La guerra maldita, Un mártir de la tolerancia y Un sabio como hay muchos, Los sufrimientos de maestro, Con la vara que mides… serás medido, Los ardides de Sofía, Las intrigas de un malvado, El Sargento y el General, Ciencias Políticas, Lamentos de un maestro, Ladrón, parricida y traidor, Los reclutas, Escena campestre, Juzgar por las apariencias o El martirio de una huérfana y Consecuencias de la amistad intima. De igual manera, algunas otras obras quedaron inéditas como: Lo que no es en tiempo… no es en derecho, La víctima y el verdugo, El hijo pródigo, El rey y el oficial y Examen en derecho, Los cuentos del abuelito o Los cuentos de antaño, Estrellas fugaces, Colección de poesías, Guía popular de conocimientos útiles, Extensa colección de formulas y conocimientos importantes, Tradiciones hondureñas, Colección de tradiciones y leyendas regionales, Armonías de las selvas hondureñas y una colección de poesías regionales, entre otros. En 1932, publicó en la tipografía “Cervantes” de la ciudad de San Pedro Sula, su obra titulada “Miscelánea de problemas escolares”. En el periódico “El Cronista” de Tegucigalpa, publicó “Galería de notables desaparecidos santabarbarenses” que contenía pequeñas biografías de destacados Pateplumas y en la revista del Archivo y Biblioteca Nacional publicó una extensa monografía del departamento de Santa Bárbara. En 1933, estando gravemente enfermo en Tegucigalpa, publicó en los Talleres Nacionales un pequeño libro titulado “Cuentos y Fábulas”.

En el área política, don J. M. Tobías Rosa, fue Alcalde municipal de Ilama, Tesorero y Secretario Municipal durante dieciséis años. Gracias a su iniciativa y cooperación se reconstruyó el templo de ese pueblo, el Palacio Municipal, el teatro escolar (que funcionó en Ilama a partir de 1917, hoy en día desaparecido), trajo de El Salvador al pintor Ezequiel Salegio quien sirvió las primeras clases de plástica en el sector, en estas dos últimas facetas, fue un todo un pionero.

El 8 de Noviembre de 1933, falleció este gran hombre, a la edad de cincuenta y nueve años, rodeado de su familia y del pueblo en general. Hoy, a 75 años de la muerte de este notable intelectual, educador, político, historiador, folclorista, botánico, poeta y dramaturgo, aún ningún centro educativo de su municipio y de su querida Santa Bárbara lleva su nombre como referente para las presentes y futuras generaciones, si revisamos como han sido bautizados nuestros centros educativos, tristemente nos enteraremos que esos reconocimientos están dedicados a politiqueros y empleados públicos que lejos de haber aportado al mejoramiento educativo de esta desconsolada patria, se han servido de ella. Por ahora, seguiremos esperando para que un día se le haga justicia a la historia.

*Alex Darío Rivera M. Catedrático y escritor. Email: alexdesantabarbara@yahoo.com

4 comentarios:

  1. excelente lic. nos sentimos muy orgullosos de personas como usted, arriba el arte, la poesia, la musica....

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  2. Que excelente conocer de grandes personas del arte hondureño y más pateplumas... que enorme trayectoria que inspira a las nuevas generaciones a seguir cultivando para mejorar esta sociedad perdida en la modernidad.

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  3. Extraordinario aporte Alex a uno de Los hijos mas ilustres de nuestra tierra

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  4. Gracias Alex Darío Rivera, yo siendo bisnieto de él no sabía todo eso ni siquiera mi abuelo sabía eso de él, mil gracias por resaltarlo

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