* Alex Darío Rivera M.
No tanto de manera romántica, sino como un
imperativo reconocimiento a un ser humano extraordinario que nació y habitó
estas tierras santabarbarenses, he decidido compartir este breve resumen de la
vida y obra de un hondureño adelantado a su tiempo, educador incansable,
soñador de utopías, intelectual influenciado por un profundo amor patrio y con
sentimientos enraizados en las fuertes tradiciones de su pueblo, una persona
que su trascendental importancia aún no ha sido dimensionada en este hoy que no
escruta el ayer, ni visualiza el mañana.
En el pequeño poblado de Ilama, un 2 de Julio de
1874 nace José María Tobías Rosa producto del matrimonio de don Leandro Rosa y
doña Rosario Bueso de Rosa (originaria de la ciudad de Comayagua). El joven
Rosa, realiza sus primeros estudios fundamentales en su casa, teniendo como
maestras de primeras letras a sus hermanas: Adela, Patrocinia y Mercedes Rosa.
En el año 1885, inicia sus estudios preparatorios en el Colegio Nacional de
Santa Bárbara, donde se gradúo de Bachiller en Ciencias y Letras el 15 de Enero
de 1893. Siendo alumno en el mencionado colegio, allá por 1888, instituyó en
Santa Bárbara un diminuto periódico llamado “El Ensayo”, donde plasmaba sus
ideales unionistas.
En Diciembre de 1893, el joven Rosa se dirigió a la
ciudad de Guatemala con el propósito de estudiar medicina. A causa de
enfermarse gravemente, no pudo culminar tan anhelada profesión, optando por
matricularse en la escuela de comercio dirigida – en aquel entonces- por el
pedagogo mexicano don Sostenes Esponda. En este lugar se evaluó por
suficiencia, en diciembre de 1894, acreditándolo como Perito Mercantil y
Tenedor de Libros, título que le fue conferido el 19 de diciembre de ese año.
En Guatemala laboró como profesor de cuarto grado elemental del hospicio
nacional. Posteriormente trabajó en el Juzgado Cuarto de Primera Instancia,
bajo las órdenes de los Licenciados: José María Saravia y Francisco Quinteros
Andrinos. Fue uno de los iniciadores de la Sociedad Científico - Literaria,
llamada “Ecos del Siglo”, en la que sirvió como Vicepresidente, acompañado por
don Julio Cordero en la Presidencia de dicha asociación. Entre los años 1894 y
1895, José María colaboró con sus artículos para los periódicos “El
ferrocarril” y “El Mensajero de Centro América”, utilizando diversos
seudónimos. Don José María Reina Barrios, Presidente General de la República lo
nombró para desempeñar un importante cargo en el ramo de Hacienda, cargo que no
pudo cumplir por regresar a su patria a causa de su ya mencionado padecimiento.
Al regresar a Honduras, el Presidente General de la
República de Honduras el Dr. Policarpo Bonilla, le propuso la Administración de
Rentas de San Pedro Sula, misma que también rehusó para atender a su padre que
se encontraba gravemente enfermo.
Su enorme composición poética fue publicada en
diversos periódicos, tales como: La Verdad, El Diario de Honduras, El Eco del
Comité Diocesano, La Propaganda, La Luz, El Nuevo Tiempo, Minerva, El Copaneco,
El Comercio, El Esfuerzo, El Nacional, Los Sucesos y muchos mas. También
colaboró con diversos periódicos de otros países centroamericanos, entre ellos
mencionamos: El Pueblo Libre, El Relator Salvadoreño, El Católico, El Mensajero
del Divino Corazón, El Ateneo de El Salvador y La Reforma (también de El
Salvador ), a la vez, lo hacía en La Época y La Información de Costa Rica, La
Época de Colombia y El Cronista de Guatemala.
Allá por 1900, publicaba una revista de 40 páginas,
en la cual abordaba temática de tipo religioso, a la cual llamó “La Propaganda
Católica”, esta publicación le hizo acreedor al reconocimiento de la Revista
Iberoamericana de Ciencias Eclesiásticas ubicada en Madrid, España, la que
reprodujo varias de sus poesías. En ese mismo año (1900), publica el libro
Artículos y Poesías.
En 1904, fue elegido diputado suplente a la Asamblea
Nacional Constituyente reunida ese año en Tegucigalpa. En 1910, funda otro
periódico en su taller tipográfico (primera y única imprenta que llegó a Ilama)
que había comprado en Estados Unidos en la casa Kelsey Pres & Co., esta
imprenta funcionó en su casa de habitación contiguo a su establecimiento
comercial “American Store”, a dicho periódico lo llamó “La Ofrenda Infantil”.
Con el tiempo dirigió y redactó los periódicos El Ideal y El Progreso (este
último en la ciudad de Santa Bárbara). Fue en ese mismo año (1910) que gana un
concurso literario convocado por la casa Richards de New York, con el valor del
premio compra la imprenta mencionada anteriormente. En 1921, realiza un viaje a
la capital salvadoreña y al día siguiente de su llegada, el Monseñor Belloso y
Sánchez le otorga dirigir el prestigiado diario La Palabra, en el que trabajó
por varios meses. Fue nombrado por el Presidente de Honduras Francisco
Bertrand, Administrador de Rentas del departamento de Santa Bárbara, cargo que
ocupó hasta el mes de febrero de 1916. En el periodo presidencial del Dr.
Miguel Paz Barahona, éste le ofreció en varias ocasiones al señor Rosa para que
aceptara la Subsecretaria de Educación o cualquier empleo que él eligiese, don
José María siempre contestaba: ¡Quiero vivir
libre… en mi hogar! De la misma manera
se lo dijo al propio Presidente Paz Barahona cuando pasó en 1928 por Ilama,
en visita presidencial a este departamento.
En 1919, publica en los Talleres de la Tipografía
Nacional de Tegucigalpa, dos pequeños libros titulados “Flora y Fauna
Santabarbarense” y “La Honradez Ante La Infamia” (Esta última de
porte dramático). Dedicado con acierto a la poesía dramática, publicó piezas en
verso, entre las que mencionamos: La honradez ante la infamia, El demonio del alcohol,
El drama sangriento o La guerra maldita, Un mártir de la tolerancia y Un sabio
como hay muchos, Los sufrimientos de maestro, Con la vara que mides… serás
medido, Los ardides de Sofía, Las intrigas de un malvado, El Sargento y el
General, Ciencias Políticas, Lamentos de un maestro, Ladrón, parricida y
traidor, Los reclutas, Escena campestre, Juzgar por las apariencias o El
martirio de una huérfana y Consecuencias de la amistad intima. De igual manera,
algunas otras obras quedaron inéditas como: Lo que no es en tiempo… no es en
derecho, La víctima y el verdugo, El hijo pródigo, El rey y el oficial y Examen
en derecho, Los cuentos del abuelito o Los cuentos de antaño, Estrellas
fugaces, Colección de poesías, Guía popular de conocimientos útiles, Extensa
colección de formulas y conocimientos importantes, Tradiciones hondureñas,
Colección de tradiciones y leyendas regionales, Armonías de las selvas
hondureñas y una colección de poesías regionales, entre otros. En 1932, publicó
en la tipografía “Cervantes” de la ciudad de San Pedro Sula, su obra titulada
“Miscelánea de problemas escolares”. En el periódico “El Cronista” de
Tegucigalpa, publicó “Galería de notables desaparecidos santabarbarenses” que
contenía pequeñas biografías de destacados Pateplumas y en la revista del
Archivo y Biblioteca Nacional publicó una extensa monografía del departamento
de Santa Bárbara. En 1933, estando gravemente enfermo en Tegucigalpa, publicó
en los Talleres Nacionales un pequeño libro titulado “Cuentos y Fábulas”.
En el área política, don J. M. Tobías Rosa, fue
Alcalde municipal de Ilama, Tesorero y Secretario Municipal durante dieciséis
años. Gracias a su iniciativa y cooperación se reconstruyó el templo de ese
pueblo, el Palacio Municipal, el teatro escolar (que funcionó en Ilama a partir
de 1917, hoy en día desaparecido), trajo de El Salvador al pintor Ezequiel
Salegio quien sirvió las primeras clases de plástica en el sector, en estas dos
últimas facetas, fue un todo un pionero.
El 8 de Noviembre de 1933, falleció este gran
hombre, a la edad de cincuenta y nueve años, rodeado de su familia y del pueblo
en general. Hoy, a 75 años de la muerte de este notable intelectual, educador,
político, historiador, folclorista, botánico, poeta y dramaturgo, aún ningún
centro educativo de su municipio y de su querida Santa Bárbara lleva su nombre
como referente para las presentes y futuras generaciones, si revisamos como han
sido bautizados nuestros centros educativos, tristemente nos enteraremos que
esos reconocimientos están dedicados a politiqueros y empleados públicos que
lejos de haber aportado al mejoramiento educativo de esta desconsolada patria,
se han servido de ella. Por ahora, seguiremos esperando para que un día se le
haga justicia a la historia.
*Alex Darío Rivera M. Catedrático y escritor.
Email: alexdesantabarbara@yahoo.com
excelente lic. nos sentimos muy orgullosos de personas como usted, arriba el arte, la poesia, la musica....
ResponderEliminarQue excelente conocer de grandes personas del arte hondureño y más pateplumas... que enorme trayectoria que inspira a las nuevas generaciones a seguir cultivando para mejorar esta sociedad perdida en la modernidad.
ResponderEliminarExtraordinario aporte Alex a uno de Los hijos mas ilustres de nuestra tierra
ResponderEliminarGracias Alex Darío Rivera, yo siendo bisnieto de él no sabía todo eso ni siquiera mi abuelo sabía eso de él, mil gracias por resaltarlo
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